¿Son o se hacen?


¡Miren que se han dicho cosas sobre la infidelidad de los hombres!
Hace un par de años había aparecido un estudio que decía que el asunto tenía causas genéticas, que el culpable era un gen llamado “alelo”
Resulta que ahora se ha dado a conocer un estudio que asevera que no solo es genético, sino también cultural, porque los tipos infieles son más pavos que los monógamos.
Sin ánimo de vanagloriarme, yo he llegado a la misma conclusión sin gastar grandes dinerales en investigaciones que cruzan datos estadísticos poblacionales. Solo me bastó tomar como muestra la lista de mis “ex” para llegar, exactamente, a la misma conclusión.
¿O es que no se han dado cuenta con el descuido y la impunidad con que se manejan los señores “poligámicos”?
Muchachos: ¡las mujeres somos detallistas y memoriosas! Es de mente primitiva y omnipotente desconocer esta realidad femenina. Insisto: ¿Tres temporadas de “Mujeres Asesinas” no hicieron mella en la mente de estos señores?
Porque el tema en cuestión acá es que los tipos inteligentes no subestiman a las mujeres.
Si un señor se enamora de una dama y decide embarcarse en el matrimonio, conoce muy bien cuanto le puede llegar a costar, en dinero constante y sonante, un juicio de divorcio cuya causal sea una infidelidad de ellos. Y no solamente eso, también tienen en cuenta la conservación de su buen estado de salud, saben que una mujer herida es capaz de las venganzas más enroscadas tanto psicológicas como físicas.
Entonces, por lo menos, antes de adornarte la frente tienen un rapto de lucidez, y por consiguiente el decoro suficiente como para largarte antes de que se les venga la noche.


No sabe lo que se pierde, hasta que lo tiene otro

Y después dicen que las complicadas somos nosotras. Nos acusan de gatas floras, de no saber lo que queremos…
¿Y por casa como andamos?
Los hombres son peores que nosotras, si no fijensé que es lo que pasa cuando una, que a pasado una larga temporada en agónica soltería, consigue un “amorcito amor” que se ocupa de tenerla bien atendida, ahí mismo parece que se avivan de que una existe y de que encima ¡esta buena!
Vos que dedicaste largas horas y una grandiosa cantidad de dinero en productos de belleza para tener el pelo y la piel brillante y suave, renovaste tu guardarropas y asististe a cuanto evento socio-cultural te invitaron, con el solo objetivo de pasear ese cuerpito que Dios te dio, y de paso cañazo repartir tu curriculum entre los señores asistentes a la velada, por si encontrabas algún interesado en solicitar tus servicios de novia furiosa. Solo te faltaba colgarte un letrero luminoso con la leyenda: “Busco marido, novio, amante o lo que venga”
Y nada che, los tipos parecían no registrarte, como si fueras invisible.
Pero de repente un día, los planetas se alinean en la orbita de Venus, Cupido y su señora madre Afrodita te bendicen, y los diez meses que tuviste patas para arriba a San Antonio, finalmente redundan en que un señor muy gauchito, buen mozo y que te hace reír, se da cuenta que existís, y que quiere disfrutar de tu grata compañía.
Entonces parece que el solo hecho de que él te haya visto, te volvió visible para el resto del genero masculino, que sin que vos hayas cambiado absolutamente nada de nada (porque no engordaste ni adelgazaste, no te cambiaste el peinado, ni volviste a renovar el guardarropas) se da cuenta que estas buena, que sos divertida, y hasta quien te dice inteligente.
Y todos aquellos que archivaron tu curriculum en una caja llena de papeles viejos e inservibles, lo rescatan, le sacuden el polvo, y pretenden presentar su pliego a licitación.
¿Qué corno les pasa?
¿Será cierto nomás que el amor y el buen sexo, te dan una hermosura que no la logra ninguna crema ni tratamiento de belleza?
¿O será que una cuando esta enamorada segrega alguna hormona que despide algún olor especial, que atrae a los hombres?
¿O será que los tipos son como esos niños que no quieren jugar con un juguete, pero que cuando lo agarra otro nene, ahí si quieren jugar con ese camioncito?


La que nos faltaba

Pelotudez que anda dando vuelta sobre el amor, pelotudez que leo, antes me contentaba con poemas o novelitas de Corín Tellado, a medida que fui creciendo se me dio por las grandes novelas de amor, onda: “Cumbres Borrascosas” o “El amor en los tiempos de cólera”. Actualmente, mitad vicio de profesión, mitad que los años no vienen solos, se me ha dado por leer informes periodísticos sobre investigaciones científicas. Pero lo último que leí, me enajenó de la indignación, que quieren que les diga.
Escúchense esta, ahora parece ser que la culpa de la infidelidad de los hombres la va a tener un gen, el alelo 334 (Y que otro nombre le iban a poner), que gestiona la vasopresina, una hormona que se reproduce naturalmente con los orgasmos, según un estudio del Instituto Karolinska de Estocolmo (Esto si que es el colmo) Discúlpenme, pero es inevitable hacer esta clase de chistes estúpidos, al leer semejantes barrabasadas.
De ahí que los hombres dotados de esta variante del gen sean peligrosos para una relación estable.
El análisis se llevó a cabo durante al menos cinco años con parejas heterosexuales -más de 1.000, de las cuales 550 eran gemelos- que confesaron en test psicológicos si se sentían felices, cómo era su convivencia, si se reían o besaban mucho y sobre el futuro de su relación.
Imaginate esta situación: llegás a tu casa, cansadísima después de haber laburado todo el día como una mula de carga, pensando en que tenés que ir a cocinar, limpiar la casa, poner el lavarropas, bañarte y producirte cual gatúbela para que tu bienamado no busque fuera de casa lo que no encuentra dentro de ella. Y te lo encontrás a él, revolcándose lujuriosamente con un “gatopardo” en TU lecho nupcial. Mitad paralizada por la sorpresa, mitad porque estas tan cansada que no tenés fuerza para agarrar el perchero y partirselo en el lomo, y él muy suelto de cuerpo te escupe un: “No lo pude evitar mi amor, es que tengo el alelo 334. No es que no te quiera o no sea feliz con vos”. Yo ahí mismo saco fuerzas de donde no tengo, y después de cagarlos a percherazos a los dos, los echo a la cochina calle, en pelotas, y les revoleo la ropa por el balcón (Siempre quise hacer eso, necesito casa o depto de dos pisos con balcón a la calle), gritándole: “Hijo de una manada de p…, que alelo ni que ocho cuartos. Explica eso en el Juzgado la recon…. de tu santa madre, esa vieja arpía que en esto no tiene nada que ver, pero siempre te lo quise decir. Y más vale que ni se te ocurra caer con un estudio genético, porque te juro que te cocino en puchero. Así que raja inmediatamente porque no quiero que las viejas chusmas de las vecinas hablen una semana seguida de mi, en la verdulería” Y luego de semejante monologo reparador, cierro el balcón triunfante.
Obvio que después me revuelco en el piso (porque en la cama ni en pedo) a llorar cual magdalena por la traición de este sátrapa, luego me agarrará la angustia oral consecuente y así, pero bueno esa es otra historia.
Lo bueno fue que en el resultado de la investigación, las esposas de los hombres con el alelo 334, reconocieron que se sentían menos satisfechas con sus cónyuges que las que se casaron con hombres sin esta variante genética. Ósea que son más mujeriegos, pero menos cumplidores. Así que no sé hasta que punto los señores con un ego colosal se van a animar a esgrimir como defensa a su infidelidad la existencia del alelo 334 en su organismo, ya que eso implicaría reconocer que son malos amantes.
¿Vieron? Dios aprieta pero no ahorca.

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Fuente


A ver si nos vamos avivando

Resulta ser que hay una periodista llamada Lisa Daily que escribió un libro para mujeres, en donde te explica como encontrar y casarte con tu media naranaja en tres años o menos. Esta mina encuesto a cientos de solteros, según dicen lindos y exitosos, para poder caracterizar los rasgos que los hombres buscan a la hora de ponerse de novios.
Paso a detallar:

1. Ella tiene vida propia. Señoritas, esto significa que ustedes se cuidan solas, y se proporcionan su propios placeres cotidianos. “No esperas que tu novio sea el centro de tu existencia”, dice Daily.

2. Ella nunca da el primer paso. Esta señora (aclaro que está casada, lo cuál da más veracidad a sus dichos) dice que ella cree fervientemente que las mujeres nunca deben perseguir a un hombre. (¡A que viva! Yo también pienso lo mismo y no tuve que encuestar a 300 tipos, con acostarme con 9 me alcanzó). Ella sugiere esperar que el hombre inicie y planifique las citas, porque si la mujer es la que siempre llama, ella nunca sabrá si él realmente está interesado en ella o si la relación es sólo conveniente para él.

3. Ella es sexy sin ser una mujerzuela. Al principio de la relación, la mujer debe refrenarse de hacer cualquier comentario que sea abiertamente sexual (Cagamos, no me caso más o me voy a tener que mudar a Europa, que ahí solo me leen en España. Dicen que Suecia es muy lindo). La mujer también coquetea usando contacto no sexual como colocar su mano en el antebrazo o incluso en la rodilla brevemente (¿?). Cuando la relación es más seria, y probablemente más íntima, el contacto sexual y las exhibiciones públicas de afecto son más apropiados, como acariciarle la pierna con el pie por debajo de la mesa.

4. Ella espera antes de entregarse. Esta señora dice que cuando las mujeres tienen relaciones sexuales, ellas liberan una hormona llamada oxitocina que según algunos investigadores científicos hace que las mujeres se sientan extraordinariamente cálidas e imprecisas para sus compañeros sexuales. Entonces si las mujeres se entregan demasiado pronto, puede que se precipiten a tener una relación que ni siquiera todavía existía fuera del dormitorio (Ah! Haberlo sabido antes). Cuando inflas el significado de la relación, el hombre a menudo se aleja. Daily aconseja esperar por lo menos un mes en la relación antes de tener sexo con tu nuevo hombre (Así que muchachos a esperar se ha dicho, la autogestión es muy buena, por lo menos los va a mantener relajados mientras tanto).

5. Ella hace pequeñas cosas para demostrar que su pareja le importa. No estamos diciendo que te debes convertir en una diosa doméstica. La idea es que debes desear hacer pequeñas cosas que le dejen saber que él te importa y estás prestando atención a sus necesidades individuales. Y él debe hacer lo mismo por vos (Obvio, si no ni me pongo en gastos. Buena si, boluda no)

6. Ella debe ser el más grande apoyo de su novio. Ayudarlo a lucir bien delante de su jefe, reírse de sus bromas y a sobresalir cuando es importante (Ósea dorarle la píldora). Por supuesto, otra vez, él debe hacer lo mismo por vos (eso descontado mi querida).

7. Ella nunca presiona. “Los hombres tienen una aversión notable a cualquier clase de presión”, afirma Daily. Por lo tanto, las mujeres deben evitar llamarlo y/o enviarle correos electrónicos muchas veces al día o lanzar indirectas sobre el futuro. De hecho, debes mantener la temida palabra matrimonio fuera de tu vocabulario. (Coincido, si algo aprendí es que a los hombres les interesa disfrutar la relación, no plantearse a cada rato a donde va, cosa que si nos preocupa a nosotras por el asuntito del reloj biológico)

8. Ella no acepta ninguna majadería de nadie. Una mujer nunca acepta el mal comportamiento. Los hombres respetan a las mujeres a quienes no pueden salirles con cualquier cosa. Si saben que habrá un castigo debido a una seria violación como engañarte, él te respetará más, y probablemente lo pensará dos veces antes de hacerlo. (¡Totalmente mi querida señora! Me está cayendo bien usted)

9. Una buena mujer siempre elige a un buen hombre. Eso quiere decir que debes buscar a alguien honesto y confiable. Él tiene que tratarte bien. Si te dice que va a estar en un lugar, él está allí. También deben tener opiniones compatibles acerca del dinero (A mi me gustan los hombres buenos, el tema es que yo a ellos no. Solo se me acercan los mentirosos, despilfarradores, vagos, etc., etc.)

10. Ella sabe que el amor es la parte más importante de la ecuación de pareja. ¿Cómo sabe una mujer que ha encontrado esa relación excitante que la vuelve loca? Daily afirma que la sensación incluye un sentido único de comodidad y aceptación y la sensación de felicidad del otro es tan importante para ti como la tuya propia. (Decididamente esta señora me cae bien)

Bueno chicas, ya tenemos las claves, ahora a buscar y conquistar a nuestra media naranja. Eso si, cuenten como les fue